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Ni Zidanes ni Pavones

Adidas ha presentado la nueva camiseta Del Real Madrid para la temporada 2021/2022.

Destaca por ser bastante colorida (llaman mucho la atención los detalles en naranja y azul) y por el motivo en relieve sobre la tela, que según Adidas representa la Cibeles. ¿Es bonita? Depende a quién le preguntes. ¿Refleja la identidad del Club? En nuestra opinión, no. Aunque esto no es nuevo, viene sucediendo desde hace años y nos da pie para hacer una pequeña reflexión sobre la identidad en el fútbol.

El Real Madrid se ha convertido en una entidad global que persigue obtener el máximo rendimiento económico de su marca. Para eso, debe buscar una gran exposición mediática y representar a la mayor cantidad de gente posible. Lo cual, en ocasiones, se opone al fortalecimiento de su identidad. Y un equipo de fútbol sin identidad termina siendo un fantasma, porque carece de aquello que le hace único, de aquello que le une a sus aficionados y que hace que éstos vibren en cada partido, le defiendan con vehemencia en la barra del bar o se pongan su camiseta cuando juega un partido importante. La identidad es la esencia del fútbol. 

Hablemos de identidad

En el fútbol, la identidad se construye a partir de distintos territorios que sirven para establecer ese vínculo entre los aficionados y el equipo. Nosotros hemos establecido un decálogo de los más relevantes. Se podría acortar, extender o modificar pero este es el nuestro:

01. El escudo y los colores

02. Su historia y tradiciones

03. Los recuerdos que trae a cada aficionado

04. La ciudad, región y país a la que pertenece

05. Los jugadores 

06. Los valores que transmite 

07. El estilo de juego 

08. El compromiso del equipo con la sociedad y sus aficionados

09. El Estadio donde juega 

10. Los rivales a los que se enfrenta

Desde su llegada al Club, Florentino Pérez ha basado su discurso en la historia del Real Madrid, un equipo inigualable en ese aspecto, que tiene en su brillante palmarés un pilar fundamental sobre el que apoyarse. A partir de ahí ha gestionado el club como una empresa, dejando de lado otros atributos importantes que definen la identidad de un equipo de fútbol. 

En su primera etapa puso especial empeño en otro pilar importante, los jugadores, con la incorporación de grandes estrellas que convivían con jugadores de la casa (los famosos “Zidanes y Pavones”). En su segunda etapa, tras la incorporación de un Cristiano Ronaldo cuyo fichaje ya estaba cerrado por la anterior directiva, apenas ha sumado jugadores que hayan reforzado esa idea de excelencia y cantera tan recurrente en las palabras de su presidente.

Florentino ha centrado sus esfuerzos estos últimos años en la remodelación del estadio (otro de los valores que enumerábamos antes sobre los que se apoya la identidad de un equipo de futbol). El plan es que, cuando terminen las obras, el Real Madrid cuente con uno de los estadios más majestuosos del mundo, en pleno centro Madrid. Un estadio que le sirva, además, para aumentar los ingresos procedentes del mismo. 

La estrategia para aumentar los ingresos del Bernabéu se viene observando a lo largo de los últimos años, y ha tenido como efecto colateral la sustitución de una parte de la tradicional hinchada madridista por turistas y empresas que abarrotan los palcos. Está por ver cómo afectará esta evolución en el ambiente del estadio, pues no es lo mismo llenar el campo con 90.000 gargantas dispuestas a dejarse la piel por su equipo, que hacerlo con turistas que observan el partido sin otra intención que curiosear y hacerse el selfie de turno.  Pero no perdamos el hilo.

¿Por qué decimos que desde hace tiempo la camiseta del Madrid no refleja su identidad?

Uno de los pilares que estamos tomando como referencia a la hora de reconocer la identidad de un club de fútbol es su escudo y sus colores. Algo sagrado para sus aficionados y que levanta ampollas cada vez que cualquier equipo trata de modernizar o “actualizar”. Pues bien, el Real Madrid lleva desde los tiempos de Lorenzo Sanz con unos colores y un escudo distinto al que marcan sus estatutos. Un cambio sutil pero que no es baladí. Si nos atenemos a lo que se recoge en los Estatutos Sociales del Real Madrid, que pueden descargarse desde su página web, en el artículo 8 se describe su simbología de esta forma:

El Real Madrid Club de Fútbol usará como color oficial el blanco, ostentando un escudo consistente en un círculo de trazo grueso, cuyo interior se encuentra atravesado en sentido diagonal, de izquierda a derecha, y de arriba abajo, por una franja, apareciendo en su interior las iniciales MCF entrelazadas y, como complemento, en la parte superior del círculo y fuera de él, figura una corona real. La franja diagonal es de color morado y el círculo y las letras MCF en oro.”

Artículo 8 | Distintivos

Es decir, el Real Madrid lleva 20 años luciendo en su camiseta un escudo que no refleja su propia identidad, y no solo eso, sino que el club, en todos sus artículos promocionales y diseños de marca ha incluido el azul y eliminado el morado, tal como refleja la camiseta que acaba de presentar.

Para algunos serán detalles menores pero son este tipo de cosas las que reflejan la preocupación de un equipo por mantener su identidad y reforzar el vínculo con sus seguidores. Se puede evolucionar sin perder la esencia.

La Superliga, otro paso en falso

Aunque pertenezca a un ámbito de actuación diferente, el paso en falso dado por el Madrid con la Superliga, guarda también relación con esa nueva forma de gestionar los clubs de fútbol que desatiende a su propia naturaleza.

Sin llegar a las esperpénticas declaraciones de Kim Lim, hija del presidente del Valencia CF, que ante las protestas de los aficionados espetó un “El club es mío y hago con él lo que me da la gana”, los dirigentes de los equipos implicados en la creación de la Superliga actuaron de forma parecida. Sin entender lo que es el fútbol, lo que hace que todos los aficionados puedan soñar con vivir grandes proezas junto a su equipo.

“Lo hago por salvar el fútbol” clamaba Florentino en un programa de televisión. Bueno, quizás lo hacía por salvar su idea del fútbol. Porque aunque un Betis – Osasuna (por poner un ejemplo) no genere millones, hay tanto fútbol en él como en cualquier partido de la Superliga. Y el futbol es lo que es por la gente, por las emociones que despierta y por cómo iguala clases sociales, culturas o ciudades. Una pelota, 11 contra 11 y unos aficionados que se sienten representados por los colores de su equipo. Los colores, sí, de eso iba todo esto.

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